toni
Miembro conocido
Querido @elchuske. clases pasivas
Hoy, en el ilustre foro El Asesor Laboral, nos hemos reunido —virtualmente como mandan los tiempos modernos y la pereza ancestral— para celebrar un momento histórico, tu jubilación. Sí, sí… ese mágico estado en el que uno deja de fichar y empieza a vivir, o al menos eso nos han contado quienes han tenido la suerte de llegar antes que tú.
Queremos darte las gracias por todos estos años en los que has aportado sabiduría, humor, paciencia infinita y, sobre todo, esa habilidad tuya para explicar lo inexplicable sin perder la calma ni el teclado por el camino. Si existiera un convenio colectivo para foreros ejemplares, tendrías un plus consolidado desde hace años.
Eso sí, te advertimos, la jubilación trae efectos secundarios:
1. El ¿Qué día es hoy? Se vuelve deporte olímpico.
De repente todos los días se sienten como sábado… excepto cuando tienes médico, que ahí sí te acuerdas.
2. El síndrome del mando universal.
Empiezas a dominar el mando de la tele como si fuera una nave espacial,
incluso descubres canales que ni sabías que existían.
3. La frase estrella: “¿Y cómo tenía yo tiempo para trabajar?”
Es un clásico. Te llenas de planes y te preguntas cómo antes te daba la vida.
4. El radar de obras en la calle.
No sabes por qué… pero ahora te atraen y te quedas mirando una zanja como si fuese una serie de Netflix.
5. Nivel experto en cafés.
Aprendes a tomarte el café sin prisa, con pausa, y criticando discretamente cómo lo hacen en otros sitios.
6. Te vuelves meteorólogo profesional.
Comentas el tiempo con una precisión que ni AEMET:
“Este año no llueve como antes, ya te lo digo yo…”
7. El móvil empieza a necesitar letra más grande que un cartel de carretera.
Lo ajustas y descubres que la pantalla ahora solo muestra tres palabras… pero se leen de lujo.
De parte de todos los miembros y miembras, te mandamos un abrazo enorme y un aplauso virtual que, aunque no se oye, se siente.
¡Gracias por tanto, elchuske! Disfruta de esta nueva etapa como solo tú sabes, con humor, sabiduría y cero ganas de madrugar.
Con cariño,
Hoy, en el ilustre foro El Asesor Laboral, nos hemos reunido —virtualmente como mandan los tiempos modernos y la pereza ancestral— para celebrar un momento histórico, tu jubilación. Sí, sí… ese mágico estado en el que uno deja de fichar y empieza a vivir, o al menos eso nos han contado quienes han tenido la suerte de llegar antes que tú.
Queremos darte las gracias por todos estos años en los que has aportado sabiduría, humor, paciencia infinita y, sobre todo, esa habilidad tuya para explicar lo inexplicable sin perder la calma ni el teclado por el camino. Si existiera un convenio colectivo para foreros ejemplares, tendrías un plus consolidado desde hace años.
Eso sí, te advertimos, la jubilación trae efectos secundarios:
1. El ¿Qué día es hoy? Se vuelve deporte olímpico.
De repente todos los días se sienten como sábado… excepto cuando tienes médico, que ahí sí te acuerdas.
2. El síndrome del mando universal.
Empiezas a dominar el mando de la tele como si fuera una nave espacial,
incluso descubres canales que ni sabías que existían.
3. La frase estrella: “¿Y cómo tenía yo tiempo para trabajar?”
Es un clásico. Te llenas de planes y te preguntas cómo antes te daba la vida.
4. El radar de obras en la calle.
No sabes por qué… pero ahora te atraen y te quedas mirando una zanja como si fuese una serie de Netflix.
5. Nivel experto en cafés.
Aprendes a tomarte el café sin prisa, con pausa, y criticando discretamente cómo lo hacen en otros sitios.
6. Te vuelves meteorólogo profesional.
Comentas el tiempo con una precisión que ni AEMET:
“Este año no llueve como antes, ya te lo digo yo…”
7. El móvil empieza a necesitar letra más grande que un cartel de carretera.
Lo ajustas y descubres que la pantalla ahora solo muestra tres palabras… pero se leen de lujo.
De parte de todos los miembros y miembras, te mandamos un abrazo enorme y un aplauso virtual que, aunque no se oye, se siente.
¡Gracias por tanto, elchuske! Disfruta de esta nueva etapa como solo tú sabes, con humor, sabiduría y cero ganas de madrugar.
Con cariño,